Cantantes, comediantes, diseñadores, periodistas, médicos, contadores, abogados... todos se quejan de lo mismo: en cualquier evento social en el que participan, siempre aparece alguien que les pide una actuación o un consejo gratis. "Ay, ¿usted canta? Venga, ¡cante algo!". "¿Usted es cuentero? Ay, ¿por qué no echa un chiste?" "Ay, doctor, que será que desde hace como un mes tengo un dolorcito por acá al lado izquierdo del pecho...".
Parece que no muchas profesiones se salvan, como los boxeadores. Según mi amigo Diego, nadie en una fiesta a la que asista Pambelé le diría: "Ay, venga... ¿me da un puño en la quijada?"
Ah, y los desarrolladores de software. No tengo referencia de que alguien se acerque a un desarrollador en una reunión a decirle: "Venga, ¿me hace un programa que me ayude a llevar las cuentas de la casa?".
Parece que no muchas profesiones se salvan, como los boxeadores. Según mi amigo Diego, nadie en una fiesta a la que asista Pambelé le diría: "Ay, venga... ¿me da un puño en la quijada?"
Ah, y los desarrolladores de software. No tengo referencia de que alguien se acerque a un desarrollador en una reunión a decirle: "Venga, ¿me hace un programa que me ayude a llevar las cuentas de la casa?".