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jueves, 15 de mayo de 2014

¿Usted hace programas? ¿Me los regala?

Publicado originalmente en Enter.co

Cantantes, comediantes, diseñadores, periodistas, médicos, contadores, abogados... todos se quejan de lo mismo: en cualquier evento social en el que participan, siempre aparece alguien que les pide una actuación o un consejo gratis. "Ay, ¿usted canta? Venga, ¡cante algo!". "¿Usted es cuentero? Ay, ¿por qué no echa un chiste?" "Ay, doctor, que será que desde hace como un mes tengo un dolorcito por acá al lado izquierdo del pecho...".

Parece que no muchas profesiones se salvan, como los boxeadores. Según mi amigo Diego, nadie en una fiesta a la que asista Pambelé le diría: "Ay, venga... ¿me da un puño en la quijada?"

Ah, y los desarrolladores de software. No tengo referencia de que alguien se acerque a un desarrollador en una reunión a decirle: "Venga, ¿me hace un programa que me ayude a llevar las cuentas de la casa?".


miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Qué fue primero, el huevo o la ortografía?

Publicado originalmente en Evaluamos.com

Llevo ya varios meses –quizás convertidos en años– tratando de resolver una nueva versión del enigma del huevo y la gallina, preguntándome si la tecnología es culpable del deterioro cada vez más notorio de la lengua o si por el contrario las nuevas formas de comunicación no son más que vitrinas en las que se hace evidente un problema que se venía dando en el ‘secreto’ de formas de expresión menos difundidas.

En un momento llegué a culpar exclusivamente a las redes sociales. Aunque muchos expertos digan que los personajes famosos arriesgan su imagen en ellas, porque no se les perdonan los errores que cometen, para el público en general parecen ser la cloaca donde se vierte el desconocimiento de las normas gramaticales y ortográficas básicas.

Pero no es solo en ellas: los mensajes de correo electrónico –desde cadenas anónimas hasta comunicaciones de personas y empresas importantes– también son víctimas de lo que cada vez se puede atribuir menos al ‘diablillo de la imprenta’ y cada vez más al demonio de la ignorancia.

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