No sé qué cambio en su política de privacidad anunció Facebook por estos días, que otra vez está circulando por los muros de mis contactos el famoso letrerito inútil en el que le prohíben a la red social hacer lo que quiera con la información que los usuarios publicamos en ella.
La primera vez que lo vi –hace ya algunos años– me causó curiosidad; luego me dio risa. Luego, rabia. Ahora me da una mezcla de risa y rabia que la gente pierda su tiempo (así solo sea el que se tarda en copiar y pegar el mensaje) con estas declaraciones que a los abogados de Facebook les deben causar más risa que a mí.
Supongo que el asunto nace del hecho de que casi nadie lee las condiciones de uso de la red, que son bastante claras: “Al usar los servicios de Facebook o al acceder a ellos, muestras tu conformidad con esta declaración (la de derechos y responsabilidades que se publica en el sitio), que se actualiza periódicamente según se estipula en la sección 13 más adelante”.